El operativo de seguridad por la visita del Papa León XIV a la Argentina será de gran escala y deberá combinar protección directa del pontífice con medidas de prevención y asistencia ante concentraciones multitudinarias. La planificación incluirá la coordinación entre fuerzas nacionales, provinciales, organismos de inteligencia y servicios de emergencia para minimizar riesgos sin impedir el contacto del Papa con los fieles.
Retos del operativo de seguridad por la visita del Papa
El dispositivo se extenderá por Buenos Aires, Córdoba y Luján, y requerirá la intervención de la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Gendarmería, Prefectura, fuerzas provinciales, organismos de inteligencia y distintos servicios de emergencia. Además, la seguridad contará con la participación de cuerpos especializados del Vaticano, como la Gendarmería Vaticana y la Guardia Suiza Pontificia, que trabajan junto a las autoridades locales durante los desplazamientos del pontífice.
La planificación comenzará con análisis exhaustivos de los lugares de las ceremonias: estudio de recorridos, establecimiento de perímetros y accesos, definición de corredores para desplazamientos y la elaboración de escenarios que puedan afectar tanto al pontífice como a los asistentes. Los controles preventivos incluirán inspecciones de espacios y sectores considerados sensibles para detectar posibles peligros antes de cada actividad multitudinaria.
Una de las principales dificultades es la magnitud de las concentraciones. Para determinadas actividades se estiman concentraciones que podrían alcanzar cientos de miles de fieles, por lo que el operativo también deberá prever descompensaciones, deshidratación, niños extraviados, caídas, bloqueos de circulación y movimientos descontrolados de la multitud.
En ese esquema, la asistencia sanitaria tendrá un papel central: ambulancias, bomberos, equipos médicos, hospitales de referencia y personal especializado deberán estar preparados para intervenir con rapidez ante cualquier emergencia, mientras otros grupos controlan el tránsito y los accesos para facilitar evacuaciones y atención médica.
La experiencia de visitas anteriores sirve para dimensionar los recursos necesarios. Durante la visita de un Papa a España, por ejemplo, fueron destinados unos 11.000 agentes de la Policía Nacional y otros 2.200 de la Guardia Civil, una referencia que muestra la magnitud que pueden alcanzar estos despliegues cuando hay convocatorias masivas.
El objetivo final del operativo será garantizar la seguridad del pontífice y de los asistentes sin interferir con el desarrollo de las actividades previstas. Detrás de cada recorrido y encuentro habrá una estructura de seguridad, inteligencia, salud y emergencias diseñada para responder ante distintos escenarios mientras León XIV mantiene el contacto con los fieles que concurran a verlo.
Fuente consultada: Canal 12 Misiones.












